A sus nueve años, Mariana revela que el órgano más importante del cuerpo no aparece en ningún libro de medicina: la autoestima. A través de la tierna historia de Grisela, una ratoncita que enfrenta el rechazo y aprende a amarse tal como es, Mariana invita a los niños a celebrar lo que los hace únicos, a perseguir sus sueños con valentía y a recordar que siempre son la mejor versión de sí mismos. Esta charla nos recuerda que aunque la autoestima no se ve en una radiografía, sí se puede romper... y por eso hay que amarla, cuidarla y protegerla.
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