¿Alguna vez te has sentido solo aunque estés rodeado de personas? Mathias nos habla de algo que todos vivimos y que ya casi no notamos: estar presentes sin conectar de verdad. A través de aventuras épicas con sus tres mejores amigos —campamentos, batallas de globos de agua y un accidente en cuadraciclo que lo dejó con el brazo roto— descubrió que cuando los amigos de verdad corren a tu lado en un momento de crisis, ese recuerdo vale más que cualquier pantalla. La amistad real no se descarga; se construye con manos, ojos y corazón.
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